Cajón de los Deseos

(La última rosa del verano, la música que escuchó  Ramón Acín y soñó Víctor Juan)

 

el cajón de los deseos se construye con el ánimo de hacer este espacio virtual un poco más humano y compartir algo de complicidad con todos ustedes. Así, de este modo, recogerá todos los deseos que quieran enviar (incluso los imposibles); tantos como segundos tiene el año y durante tantos años como sean capaces de vivir. Tan sólo es necesario un requisito: los deseos deben de estar escritos a mano. Aquí radica la humanización de la idea. Una nota manuscrita, escaneada y enviada a mi dirección de correo electrónico. Los deseos son sólo suyos. No es necesario que estén firmados ni, incluso, que su letra sea legible. Yo tan solo seré su guardián, aunque les agradecería que me comunicaran si se llegan a cumplir algún día.

El cajón de los deseos de O mío rencón  cumplirá, en el mundo virtual, con la función que desempeña la Fontana de Trevi, pero les saldrá algo más económico.

 

No corren tiempos como para tirar los euros al agua.

 

Anímense.

 

Enviar deseo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

O mío rencón

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